Desde mi infancia, el recuerdo de un entierro con muchos ataúdes habita en mi mente. En muchas ocasiones le he preguntado a mi madre pero su respuesta a menudo es la misma:
- Nunca ha sucedido un accidente en el cual haya fallecido más de cuatro personas en Tabio, ni muchos menos tantos ataúdes velados en una sola ceremonia.
Sin embargo, la imagen permanece desde que tengo cuatro años. Recuerdo que es una tarde muy iluminada, cálida, todo lo opuesto para una escena tan macabra. Hay un poco más de diez ataúdes hechos de pino oscuro sobre mesas de aluminio pintado de color dorado.