LO INEVITABLE DE LA VIDA (RELATO)

El ruido de los carros, que transitan en la avenida, me recuerda que ya es de día. Abro los ojos lentamente mientras trato de recordar que fue lo que soñé. De pronto, quedo perplejo mirando, lo que veo frente a mí. Estoy acostado en mi cama, o mejor dicho, mi cuerpo esta acostado sobre la cama. Trato de ir hacia éste pero no lo puedo hacer.
- ¡Mamá! Grito pero no hay sonido, sólo lo puedo escuchar en mi mente.
Trato de tocarme en el lugar donde debería estar mi boca, pero ni siquiera veo mis brazos.
- ¡No tengo piernas!, ¡No comprendo que soy!, ¿Dios mío, en que me he convertido? Me pregunto.
Hagamos un recuento,- ¡Cálmate Esteban, cálmate por favor!-. Si puedes ver, tienes ojos, o crees tenerlos. También sé que puedo oír, escucho un:
- Tic tac, tic tac, de forma continua. O mejor lo siento, creo que ese ruido viene de mi vientre.

ROJO O VERDE (RELATO)

- Mauricio, ¿A qué horas acaba su turno?, le pregunta el sargento colocando su mano en el hombro de él.

- En diez minutos, ¿Por qué?, responde Mauricio girando la cabeza por encima del hombro.

- Porque necesitan un técnico cerca de la vereda cuatro esquinas. Pero no importa, vaya descanse, que yo le digo a Rafael que se dirija hacia allá.

- Listo, de acuerdo mi Sargento. ¿Es para despejar otro camino?, pregunta de nuevo Mauricio a su superior.

- No, es un viejo que se metió por donde no debía y tenemos que sacarlo de esa zona.
Mauricio da media vuelta, y camina hasta la puerta, luego se detiene por un momento y gira de nuevo su cuerpo.